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Una de las obras de la historia de la arquitectura más insignes e inspiradoras es, sin duda alguna, el
Templo de Salomón.
A continuación veremos cómo fue descrito en el
Primer libro de Reyes,
Antiguo Testamento
(11:6:1 – 11:6:10). Posteriormente analizaremos el mensaje que el autor del texto pretendía hacer llegar al pueblo judío,
exiliado tras la que sería su primera diáspora, a través de la evocación de este templo primigenio.

“Aconteció que Salomón comenzó a edificar la casa de Jehovah en el año 480 después que los hijos de Israel salieron de la tierra de Egipto, en el mes de Ziv, que es el mes segundo, del cuarto año del reinado de Salomón sobre Israel.

La casa que el rey Salomón edificó para Jehovah tenía 60 codos de largo, 20 codos de ancho y 30 codos de alto.

El pórtico delante del lugar santo del templo tenía 20 codos de largo, a lo ancho de la casa, y 10 codos de ancho en el frente de la casa.

También hizo al edificio ventanas anchas por dentro y angostas por fuera.

Contra el muro del edificio construyó galerías alrededor de los muros del templo, es decir, del lugar santo y del santuario interior; y les hizo cuartos laterales alrededor.

La galería inferior tenía 5 codos de ancho, la intermedia 6 codos de ancho y la tercera 7 codos de ancho. Porque había hecho rebajos en el lado exterior, alrededor del edificio, para que las vigas de las galerías no se empotrasen en los muros del templo.

Cuando edificaron el templo, usaron piedras enteras labradas en las canteras, de manera que mientras lo construían, no se oía en el templo el ruido de martillos, hachas ni otras herramientas de hierro.

La entrada a la galería baja estaba al lado sur del templo. Se subía a la galería intermedia y de ésta a la superior, mediante una escalera de caracol.

Construyó, pues, el templo y lo terminó. Luego cubrió el edificio con vigas y tablas de cedro.

También construyó las galerías alrededor de todo el templo, cada una de 5 codos de alto, y estaban apoyadas en el templo con vigas de cedro”.

***

Nos hallamos ante un fragmento de un texto religioso perteneciente al Primer Libro de los Reyes del Antiguo Testamento, constituyendo los Libros de los Reyes en la Biblia hebrea un solo libro que fue dividido a posteriori. Según algunas fuentes, es probable que fueran escritos en Babilonia sobre el 550 a.C. y versan sobre la historia profética del pueblo de Yahvé y de sus dos reinos, Judá e Israel, enmarcando el primer libro los últimos días del rey David, hacia el 970 a.C., hasta el fin de los reinados de Josafat y Ocozías, sobre el 852 a.C. Este Primer Libro dedica un gran número de capítulos al reinado y obras del rey Salomón (970-933 a.C.). Sobre la construcción del primer templo de Jerusalén bajo su mandato, el Templo de Salomón, trata el presente texto.

El momento histórico en que se cree fue escrito el texto corresponde a los años posteriores a la deportación de gran parte de la población de Judea a Babilonia tras la conquista del territorio por parte del rey de Babilonia Nabucodonosor II, y la destrucción de Jerusalén y del Templo de Salomón en el 586 a.C. En cambio, el momento de la construcción del templo de Salomón al que se refiere el texto, el “cuarto año del reinado de Salomón sobre Israel”, dataría sobre el 967 a.C.

Teniendo todo esto en cuenta podemos afirmar que el objetivo del texto es el de recordar a los exiliados el mayor punto de inflexión en la historia del pueblo israelita: la normalización y unión del estado de Israel y de las diferentes tribus israelitas a través de la presencia de un único Dios que habitaba en este primer templo de Jerusalén, recinto sagrado que substituía al Tabernáculo móvil utilizado por los hebreos desde el éxodo de Egipto para rendir culto a Dios.

El autor de los Libros de los Reyes no es mencionado en las Escrituras y a día de hoy sigue siendo desconocido, si bien se barajan diversas hipótesis entre las que se mencionan al profeta Esdras como compilador de narraciones anteriores y contemporáneas o bien se piensa que se trataría de algún profeta posterior, como Jeremías; en cualquier caso, nos encontramos ante una multiplicidad de relatos, tanto orales como escritos, reunidos por un único autor bajo estado de inspiración divina.

Si nos centramos en el análisis del texto, veremos que se inicia con una mención al origen del pueblo israelita y su éxodo desde tierras egipcias, lo cual permanece en la línea de este recuerdo del pasado fundacional antes mencionado. A continuación pasa a la descripción de las dimensiones del templo, que están cifradas en codos, medida habitual de longitud para los israelitas, que vendría a ser de unos 44,5 o 52 cm, dependiendo de si se trata de codos o codos sagrados, cosa que el texto no especifica.

En cuanto a su estructura, es considerada un modelo de la arquitectura religiosa de los fenicios, lo cual se debe a la probable intervención de arquitectos y artesanos fenicios enviados por Irma de Tiro, suegro de Salomón, para dirigir la construcción del templo. De hecho se han descubierto paralelismos entre el templo de Salomón y otras construcciones fenicias que apoyan esta teoría, ya que en algunos casos la estructura de ambos es idéntica, como en el templo de la diosa Astarté en Kition, Chipre, construido en el s.IX a.C.

Los elementos típicos de templos fenicios y también sirios los va mencionando desde el principio, desde la estructura de planta rectangular alargada y estrecha del edificio a su pórtico de acceso formando una entrada flanqueada por columnas, así como el uso de la madera de cedro importada del Líbano para el revestimiento y soporte del edificio o la división interior en diversas salas laterales que rodean las tres partes principales (el vestíbulo, que en este fragmento no es mencionado, la sala de culto y el sancta-sanctorum).

Aparte de esto, se conocen abundantes detalles no reflejados en el texto que denotan la factura fenicia en el templo, como la decoración abundante y suntuosa con guirnaldas, palmeras y figuras aladas que podrían deber su origen a las esfinges aladas de los fenicios o el uso de capiteles protojónicos, atestiguando el carácter sincrético del reinado de Salomón, que se mostró receptivo a las influencias artísticas de orígenes extranjeros.

Llegados a este punto es importante comentar que, habiendo heredado un reinado sólido y tranquilo de David, Salomón fue un rey que mantuvo buenas relaciones comerciales y alianzas con sus vecinos (Egipto, Tiro, Ofir y Saba), que supo rodearse de una corte que sustentaba su poder así como de unos sacerdotes que se sometían al mismo, y que dedicó muchos recursos materiales al enriquecimiento de la cultura, recursos que también dedicó al embellecimiento del Templo, pese a conseguir esto a través de fuertes impuestos. Es comprensible, pues, que su actividad política se reflejara en el Templo, y que esta época de prosperidad fuera idealizada a posteriori por el autor del Libro Primero de los Reyes.

La importancia de este texto resulta caudal dentro de su momento histórico, ya que a través de él se hace una llamada al pueblo israelita, separado por la que fue su primera diáspora, para que recuerde su identidad religiosa a través de su mayor símbolo, el primer templo de Jerusalén. La sencillez con que lo hace, ateniéndose a la descripción de medidas y procesos constructivos, austeramente y sin exaltar el sentimiento nacionalista de forma obvia sino fundamentándolo con hechos presuntamente reales y prácticos, le aporta autenticidad y veracidad a la visión transmitida, hasta tal punto que ha traspasado su público y objetivos originales para ser el modelo mítico de templo cristiano por excelencia e inspirador de intentos de reconstrucciones a lo largo de la historia, como en los casos de Santa Sofía de Constantinopla, la Capilla Sixtina o el Escorial, entre otros.

Bibliografía:

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