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“Descanso en la huida a Egipto”. Patinir, h. 1518-1520. Madrid, Museo del Prado. (Pulsar sobre la imagen para ampliarla)

En el centro de la imagen y en primer plano, la Virgen María amamanta al niño Jesús, que yace en su regazo. Está sentada bajo un árbol, reposando del viaje representado por el hatillo, el cesto y la jarra frente a ella. José se acerca a madre e hijo por la izquierda, portando un cántaro con leche que ha obtenido en el templo a sus espaldas. Por todo el paisaje aparecen diseminadas varias figuras, transitando los caminos o trabajando los campos, así como dos animales, uno de ellos el burro a lomos del que viajan.

La escena se refiere a la huida de la Sagrada Familia a Egipto según queda reflejada en el Nuevo Testamento, si bien el momento concreto del alto en el camino se populariza tras su aparición en la Leyenda Dorada de Jacobo de Vorágine. Según el texto bíblico, un ángel advirtió a José en sueños de que Herodes, rey de los judíos, mandaría degollar a todos aquellos bebés nacidos en Belén y menores de dos años, tratando de evitar así que un nuevo rey lo destronara tras saber por los Reyes Magos del nacimiento de Jesús. Este episodio es conocido como la Matanza o Degollación de los Inocentes.

Patinir, precursor del paisaje como género autónomo, utiliza el tema para recrearse en la elaboración de un decorado idealizado mucho más próximo a su Dinant nativa que a los desérticos parajes del Oriente Próximo de la época retratada. Al mismo tiempo, se sirve de la escena para representar a una Virgen de la Leche. El atuendo de María responde a las convenciones iconográficas, llevando un velo blanco, una túnica roja que asoma en la manga izquierda y un manto azul sobre ella. El templo del que José trae el cántaro muestra un claro estilo orientalizante, y la ciudad en la que se encuentra, que representa a Egipto, es un ejemplo de las famosas arquitecturas fantásticas de la época y de cómo éstas figuraban lo exótico y desconocido en el siglo XVI.

En el fondo se han diseminado diversas escenas relacionadas con la huida, a saber: de derecha a izquierda, la matanza de los inocentes que la provoca, el milagro de las semillas de trigo que crecen al instante, creando un campo maduro que despista a los soldados enviados por Herodes para perseguirlos, y la destrucción de los ídolos de Heliópolis, simbolizada por el pedestal redondo perteneciente a una estatua rota que puede apreciarse a la derecha de María. El aspecto de las figuras humanas a lo lejos, secundarias con relación al paisaje y trabajando en la cosecha, otorga un aire familiar y costumbrista al episodio, que goza de gran popularidad en las artes, siendo especialmente reproducido desde el siglo XV por artistas como Barocci:

“Descanso en la huida a Egipto”. Barocci, 1570-1573. Roma, Pinacoteca Vaticana. (Pulsar sobre la imagen para ampliarla)

El tipo de escena íntima y familiar de la Sagrada Familia pasará a tornarse más solemne tras el Concilio de Trento, incorporando la presencia de ángeles en la escena, como en la representación que de ella hace Murillo:

“Descanso en la huida a Egipto”. Murillo, 1667. San Petersburgo, Hermitage. (Pulsar para ampliar)

Posteriormente tenderá a eliminarse la figura del asno en las representaciones de la huida a Egipto, al considerarla poco enaltecedora de la escena, si bien como vemos esto no se refleja en los ejemplos comentados.

Bibliografía y recursos:

  • GONZÁLEZ VICARIO, M.T.; ALZAGA RUIZ, A. Ciclos iconográficos del Nuevo Testamento: Degollación de los inocentes y Huida a Egipto. En Martínez de la Torre, C.; González Vicario, M.T.; Alzaga Ruiz, A. Mitología clásica e iconografía cristiana. Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces (2010) p. 249-250.
  • SILVER, L. Antwerp as a Cultural System. En Peasant scenes and landscapes: the rise of pictorial genres in the Antwerp art market. Philadelphia: University of Pennsylvania Press (2006) p. 32 y 33.
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