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A principios de setiembre comentamos en una entrada de este blog que pronto una extensa muestra sobre Piranesi visitaría Barcelona. Pues bien, el momento ha llegado: la exposición fue inaugurada este viernes día 5 de octubre en el CaixaForum bajo el título de “Las artes de Piranesi: arquitecto, grabador, anticuario, vedutista y diseñador”.

Bajo esta retahíla de títulos late la intención de aproximarse a la figura de Giambattista Piranesi (1720-1778), artista neoclásico italiano harto prolífico y multidisciplinar así como muy influyente en el arte posterior a él, desde el romanticismo y el neogótico hasta la modernidad.

Le antichità Romane, t. 3, tav. II. Secondo frontespizio. Ricostruzione fantastica di un circo e colossali monumenti adiacenti. Giambattista Piranesi. Hacer click sobre la imagen para ampliar (recomendable).

¿Por qué entonces, siendo su figura y obra tan importantes, resultan ampliamente desconocidas por el gran público? Con esta pregunta tan franca y directa, lanzada a ese mismo gran público al que ahora invitaba a reflexionar sobre su propia ignorancia, el comisario de la exposición Giuseppe Pavanello dio inicio a la conferencia inaugural previa a la muestra.

Según Pavanello, el anonimato de Piranesi debe achacársele a su condición de grabador, ya que el grabado se ha considerado desde antiguo un oficio más cercano a la artesanía que al arte, pese a la abundancia de obras maestras que se han conreado en esta disciplina. Célebres artistas como Durero, Blake o Goya también trabajaron con esta técnica, pero no exclusivamente como hiciera Piranesi.

Autorretrato, Giambattista Piranesi (1750).

En este peculiar autorretrato, Piranesi se representa a sí mismo como un busto clásico, alzándose cual gigante sobre un arquitrabe en el que un epígrafe de tipografía claramente romana le asigna el título de arquitecto veneciano, si bien esto es más una declaración de intenciones que una realidad. Piranesi jamás llegó a construir ningún edificio.

Tras visitar Roma de muy joven mientras estudiaba arquitectura y quedar fascinado con las obras antiguas, que no se veía capaz de superar, decidió reconducir sus aspiraciones profesionales y dedicarse a dejar constancia de esa grandeza de la antigüedad romana, aquella que estudiará, retratará, imaginará y reinventará en sus múltiples vistas de monumentos, edificios, vías, sepulcros y templos.

Anfiteatro Flavio detto Colosseo di Roma. Giambattista Piranesi, 1748. Hacer click sobre la imagen para ampliar.

Las creaciones de Piranesi sufrieron una evolución evidente desde sus primeras etapas de juventud hasta la madurez. Según Pavanello, semejante cambio es señal de hallarse ante un gran artista, ya que éstos se distinguen por encontrarse en constante transformación y búsqueda de un arte propio, más allá de lo aprendido o socialmente aceptado.

En este sentido, el comisario comparó varias obras en las que Piranesi había retratado el mismo monumento de joven y de adulto, comparativa que podemos reproducir ahora a modo de ejemplo con la imagen del Coliseo.

En el grabado anterior tenemos el Coliseo que Piranesi plasmó en su juventud, que exhibe un dibujo académico, de técnica excelente, conocimiento de los motivos arquitectónicos y dominio del espacio. Pese a esa perfección escolástica y sin desmerecer a realistas e hiperrealistas, esta visión no resultaría muy diferente de una fotografía que fuera tomada hoy día desde ese mismo punto.

Veamos en cambio el mismo monumento retratado nueve años después:

Veduta dell’ Anfiteatro Flavio detto il Colosseo. Giambattista Piranesi, 1757. Hacer click en la imagen para ampliar.

Al dominio técnico se le ha añadido una interpretación propia de lo representado y del concepto de magnitud física que pretende tansmitir, por lo que ha dotado al motivo de teatralidad y dramatismo a través de los efectos de luces y sombra (véase la sombra en el lateral izquierdo superior, que sólo puede ser creada por una nube que pasa, ya que nada podría tapar a este verdadero coloso).

La proporción ya no es simplemente establecida por las diminutas figuras humanas al pie del Coliseo sino que se hace patente en la perspectiva que agiganta y pone de relieve la parte central, como si fuera a salir del cuadro. En definitiva, ahora Piranesi no sólo se limita a copiar lo que ve: lo interpreta.

La vegetación que rodea al Coliseo lo relaciona con una naturaleza asilvestrada y oscura que aparecerá en la mayoría de sus grutescos e influenciará a los románticos posteriores. Pavanello calificó de hipertrofia neobarroca este tipo de composiciones extravagantes de ruinas y multitud de elementos, en ocasiones no identificables, apilonados aleatoriamente:

Arco Trionfale. Giambattista Piranesi, 1748.

Piranesi también fue un estudioso, tratadista y arqueólogo erudito, interesado en la investigación científica de los restos y monumentos sepulcrales. Con vocación artística pero espíritu de ingeniero, mostraba gran interés por conocer cómo se habían realizado las grandes obras públicas romanas, de las que alababa su pragmatismo y uso público por encima de la estética, verdadera revolución en la concepción de la arquitectura de su tiempo.

Admiró la Cloaca Máxima, una de las piezas de ingeniería más sobresalientes del mundo romano, y realizó grabados sobre cómo se fraguaba la argamasa romana o efectuaba el empedrado de las vías, e incluso sobre las herramientas necesarias para la construcción o el proceso en sí. Este interés completamente moderno puede comprobarse asimismo en sus tratados sobre la composición de las columnas y otros elementos arquitectónicos romanos.

Como arquitecto, diseñó mapas reconstruyendo idealmente la ciudad de Roma en la antigüedad. En algunos casos fingió que su grabado se trataba en realidad de un hallazgo arqueológico, al dibujar el mapa encima de piedras fragmentadas:

Mapa de la antigua Roma. Giambattista Piranesi, 1756. Hacer click para ampliar la imagen.

Esta mezcla indisoluble entre voluntad científica y creación utópica e idealizada, que sorprende en nuestra sociedad actual en la que se pretende separar dicotómicamente lo racional y lo irracional, es en parte lo que hace tan atractiva la creación de Piranesi vista desde el siglo XXI.

Nos faltaría tratar aquí del Piranesi diseñador de objetos y de uno de los hitos de su carrera, las Cárceles de invenciones, prisiones abiertas y sin sentido que se prolongan hasta el infinito matemático pero que están cerradas sobre sí mismas.

Pese a lo interesante de ambos temas, es preferible emplazar al lector a que se desplace al CaixaForum y lo compruebe por sí mismo, fundamentalmente por dos motivos, a saber, que para la muestra se han materializado algunos de sus fantásticos diseños de mobiliarios y objetos que jamás habían sido fabricados hasta la fecha, y que en la exposición encontrará un audiovisual bastante espectacular en el que se hace un recorrido 3D por las famosas Cárceles de invenciones.

En el siguiente vídeo (publicitario) de la muestra en su paso por el CaixaForum de Madrid se puede ir anticipando la visita, para la que se recomienda disponer de tiempo en abundancia. Da para dos horas tranquilamente.

Más información:

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