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El museo Thyssen – Bornemisza celebra su vigésimo aniversario con una muestra sobre el indómito Paul Gauguin y sus viajes en búsqueda de la pureza primitiva del hombre y la naturaleza. Junto a sus obras se expondrán cuadros de otros grandes artistas contemporáneos y posteriores como Matisse, Klee, Kirchner, Nolder y Kandinski, que también exploraron los mundos exóticos de su imaginación.

Dos Mujeres Tahitianas. Paul Gauguin (1889), The Metropolitan Museum.

Bajo el título de “Gauguin y el viaje a lo exótico”, la muestra pretende analizar la influencia de la vida y obra del artista en la concepción de lo exótico, lo salvaje y lo primitivo no sólo entre sus contemporáneos, sino tal y como lo conocemos hoy en día. Para la exposición se cuenta con un total de 111 obras, de las cuales 33 pertenecen a Gauguin y el resto a otros autores que se vieron influenciados por su revolucionaria obra.

La pureza de lo salvaje

A caballo entre los impresionistas y los simbolistas, Paul Gauguin sigue rebelándose a día de hoy a que se lo marque y etiquete, demostrando la permanencia de su saludable tozudez de carácter, la misma que lo llevó a defender su idea del exotismo como motor vital y que acabó por convertirlo en un referente en el mundo del arte.

Pese a estas reticencias a ser encasillado, existe un elemento que permite crear un itinerario a través de sus creaciones de madurez, un hilo conductor que de hecho lo será tanto de su obra como de su vida privada: la persecución y exploración de lo auténtico, lo indomeñable y lo salvaje que habita en el ser humano, como contraposición a la civilización impuesta por la vida en sociedad.

Curiosamente, en él siempre cohabitarían las dos naturalezas, la del europeo refinado y culto amante del arte de Ingres, Delacroix y los impresionistas, y la del salvaje tosco, libre y desinhibido, que clamaba por la vida natural y primitiva de choza y campo silvestre, desligada por completo del progreso de las ciudades.

Autorretrato. Paul Gauguin (1893-94). Museo de Orsay, París.

Siguiendo este ideal, Gauguin viajó a Panamá, la Martinica y finalmente a las islas de la Polinesia Francesa, donde crearía gran parte de sus mejores obras pese a que el exotismo que buscaba en estas tierras hacía tiempo que había desaparecido cuando él llegó.

Desvirtuados la cultura y el paisaje autóctono por el colonialismo francés, Gauguin tuvo que imaginar e inventar estos paraísos perdidos sintetizando lo que veía con su propia imaginación, con sus conocimientos sobre la historia del lugar e incluso con rituales e iconografía de otras culturas.

Parahi te marae. Paul Gauguin (1892). Philadelphia Museum of Art.

Parau api (Qué hay de nuevo). Paul Gauguin (1892). Dresden, Staatliche Kunstsammlungen, Gemäldegalerie Neue Meister.

La exploración de lo exótico que en Gauguin se convierte en obsesión y entrega absoluta seducirá también a otros artistas, como los expresionistas alemanes o los fauvistas franceses. Con ellos comparte este sueño de lo puro, del ser humano en su estado original.

Para conseguir llegar a este estado, Gauguin desdeña la pintura académica y realista, desaconsejando la copia directa de lo retratado y promoviendo una pintura que se haga de memoria, ya que ésta sintetizará la esencia de lo visto tanto como de aquello imposible de ver pero que en cambio es perceptible a nivel subconsciente: el alma de las cosas.

De ahí su uso de grandes extensiones de color, la falta de sombras, la indefinición de los fondos, la alteración de los colores reales, anticipando con estas soluciones un nuevo lenguaje que abrirá las puertas de la modernidad.

El reconocer la importancia de la figura de Gauguin y de su legado en la conquista del territorio primitivo del hombre es la propuesta de lectura de este artista mítico que nos llega desde el Thyssen.

Más información:

  • Web del Thyssen – Bornemisza.
  • El museo Thyssen – Bornemisza viene documentando el proceso de la exposición en el blog Making-of de la exposición “Gauguin y el viaje a lo exótico” desde el mes de abril.
  • GAUGUIN, P. Escritos de un salvaje. Madrid: Akal (2010). Recopilación de varios escritos y artículos de Gauguin así como  cartas desde los diferentes lugares en los que trabajó (París, Bretaña, Tahití…) a colegas pintores como Pisarro, Van Gogh o a su mujer Mette. Muy interesante para conocer de cerca sus peripecias e idiosincrasia.
  • GAUGUIN, P. Antes y después. Barcelona: Nortesur (2012). Último libro de Gauguin, escrito desde las Islas Marquesas, último enclave de sus viajes y lugar donde fallecería. En este libro revisa tanto sus exilios voluntarios a Bretaña, Arlés y Tahití como diferentes aspectos de su vida.
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